Hay ciertos días en los que, estando postrados de rodillas delante del
Señor parecieran inútiles los intentos de oración, ya que aunque teniendo la
convicción de que Jesucristo Sacramentado está presente en ese momento aun así
parecería que algo no está sintonizando en nuestra oración. Recuerdo haber estado
en esa circunstancia cierto día y lo primero que hice fue tomar asiento un
momento y comencé a preguntarme cual podría ser esa causa, observe primero a mi
alrededor para ver si el ambiente en el que me encontraba tenía algo que ver,
pero no era así, el lugar era tranquilo, cómodo y se vivía un ambiente de
oración en el que apenas se escuchaban ciertos ruidos en los exteriores del
lugar, nada que pudiera interrumpir ese espacio de oración.
Intente nuevamente entablar el dialogo ya que pensé que podría ser algo,
sin relevancia, dentro de mí que me impedía escuchar la voz de Dios, pero también
ese segundo intento fallo y recordé en ese momento las palabras de San
Francisco de Sales que decía que “no
siempre vas a escuchar la voz de Dios pero el siempre estará pendiente de la
tuya, por grande que sea tu sequedad, no te aflijas, sino sigue en devota
actitud, delante de Dios. ¡Cuántos cortesanos hay, que van cien veces al año a
la cámara de su príncipe, sin ninguna esperanza de hablarle, únicamente para
ser vistos y rendirle homenaje!” así entendí que hemos de ir a la oración
simplemente para cumplir con nuestro deber de ser Hijos de Dios y a dar
testimonio de nuestra fidelidad hacia El. Y si en ese momento el Señor Jesús se
digna hablarnos y conversar con nosotros será un gran honor y motivo de alegría
para nosotros; pero si no fuese así no perdamos la confianza y mantengamos la
fe como la Cananea que suplicante se dirigió a Jesucristo para que curase a su
hija pero el Señor le respondió: “No está
bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los perrillos” mas ella sin
perder la fe y con humildad responde: “¡Y
sin embargo, Señor, los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus
dueños!”(Mt 15,21-28) así como esta mujer Cananea y como nuestra Madre Santa María debemos
también confiar nosotros en el momento de nuestra oración para que el Señor así
como le respondió a aquella mujer, también nos responda a nosotros “Cuan grande es tu fe”. El complacerá
nuestra paciencia y tendrá en cuenta nuestra perseverancia. Pero, si no lo
hace, contentémonos pues suficiente honor es estar cerca de Él y en su
presencia.
Habrán días de oración constante, habrán días que nos costará mas pero sea
cual sea la circunstancia ahí estará Cristo mirándote con amor y escuchando
atentamente tu oración, no le cierres las puertas del corazón más bien ábreselas
de par en par y pídele la gracia de confiar cada día mas en su infinito amor
Nota: (explicación de la cita) Jesús muestra que no puede ayudar a la
Cananea ya que de acuerdo a la situación en la cual se encuentra la historia de
la salvación. Todavía la salvación está destinada solamente para Israel, pueblo
al que no perecía la mujer. La palabra `perrillos' indica a los gentiles, para
quienes la salvación aún debe esperar de acuerdo al plan de Dios.
