UNA JUVENTUD SIN FE
Hace unos dias atrás tuve la oportunidad de estar en una exposición donde jovenes universitarios debían tratar de resumir, en un corto tiempo, cosas importantes de sus vidas. Para esto ciertas preguntas servían como referencia; una de las preguntas que mas me llamo la atención, no por la manera en que era formulada sino por las respuestas (que es lo que me han llevado a escribir estas líneas) y desde donde parte esta reflexión, era...
¿Cuáles son tus creencias religiosas?
He tenido la oportunidad de leer un poco sobre temas relacionados a la crisis que vivía y continua viviendo, y en proporciones cada vez mayores, el mundo en el que vivimos y siempre recuerdo muchos libros de un gran escritor, pensador y católico, Luis Fermando Figari fundandor de la espiritualidad Sodalite en Perú. Donde resaltaba desde hace ya mucho tiempo atrás que la crisis de este mundo se viene dando por la crisis que vive el hombre al tratar de prescindir, en su vida, de lo Esencial, buscando llevar una vida acorde a sus comodidades y a sus beneficios inventando ideologías humanistas seculares que lo único que causan es que el hombre se destruya a si mismo y destruya a los demás por querer vivir según "su manera de ver las cosas ".
El libro "Un mundo en cambio" del mismo autor que antes mencioné editado por primera vez en 1978 ya hacía una reflexión de la gravedad en la que se encontraba el mundo, la cual no profundizare del todo pues lo que realmente me interesa resaltar es que además se trataba de advertir lo que en un futuro - y de manera muy acertada - estaba por venir. Sin número de religiones, creencias, sectas, ideologías de todo tipo, todo esto por una visión relativista de las cosas, resaltaba Luis Fernando y que acertado estaba.
Pero volviendo a la exposición, algunas de las respuestas que se daban ante esta pregunta eran: "creo en Jesucristo pero no creo en las religiones, pero soy muy creyente", "creo en un solo dios que se llama Jehová pero no tengo una religión porque no lo considero importante", "mis creencias religiosas son: no creo en nada y punto", "no tengo ninguna religión, yo tengo mi propia teoría", "no tengo ninguna doctrina" por solo nombrar unos cuantos, y obviando el sin número de etcéteras. Pero, aunque lo parezca, no era esto lo más grave de todo, eso estaba por venir. Mi primera impresión luego de haber escuchado a 6 expositores fue ¿dónde están los católicos? Respuesta que encontraría en el siguiente expositor pero, decepción mas grande todavía. Con toda frialdad y con una sonrisa en el rostro contestaba: "soy católico pero en realidad no soy muy fiel a las religiones, ni siquiera voy a misa" y así con respuestas similares e incluso peores pasaron en total 4 católicos de entre un grupo de 20 expositores, pero no podría dejar de mencionar las otras respuestas, los otros respondian "católico por cultura familiar", "creo que soy católico, la verdad no se..." pero la que más me impresionó fue esta última "soy católico pero no voy a entrar en debate" y claro para que hacerlo -seguro pensaba- no vale la pena, qué puedo ganar? Que puedo ganar... No fue el mismo Jesucristo quien lo respondió? Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia porque de ellos es el Reino de los cielos, y que poca cosa...
Pero hoy en día a eso nos han acostumbrado, cada uno puede pensar lo que quiera total a mi no me afecta, o mientras no se metan conmigo pueden hacer y decir lo que quieran, hay miedo por defender incluso algo que si me compete y que ironía pues cuantas veces el en ese entonces Papa Juan Pablo II repetía a los jovenes: "no tengais miedo" palabras ya olvidadas al parecer. Y no hace mucho se dio uno de los encuentros mas grandes de toda la historia donde el actual sucesor de Pedro congregaba a casi 2 millones de jovenes en Madrid en la Jornada Mundial de la Juventud y les decía "vale la pena luchar por Cristo, el no quita nada y lo da todo".
Y es a esos 2 millones de jovenes y los muchos mas alrededor del mundo, y especialmente de este pais, que viven su fe catolica como verdaderos soldados de Cristo, a quienes dirijo estas lineas y me sumo también, sin ser el mejor de los cristiano, a este compromiso de quienes tuvimos la gracia de conocer cara a cara a Cristo para que con valentía y sin miedo de "entrar en debate" proclamemos a Cristo con nuestras vidas siendo fieles a su plan de amor y salvando a una juventud que clama por respuestas, que clama por una vida con sentido, una juventud enferma que necesita de Dios. pues estoy seguro que si a mi cierto día un valiente no me hubiera hablado de Dios y si mis padres -y aprovecho para hacer a ellos también un llamado de atención pues es desde la familia donde la fe cristiana se cosecha y se riega continuamente- que con gran acierto no se hubieran preocupado por mi formación en la fe y por mostrarme la verdad no solo de palabra sino dando testimonio de lo que proclamaba, seguro yo estaría ahí en frente exponiendo como uno más de aquella JUVENTUD SIN FE.
Para terminar los dejo con una reflexion de Luis Fernando:
"Para ayudar a cambiar este mundo tenemos que dejarnos acoger totalmente por el Señor Jesús para ver su luz encenderse en nuestros corazones y arder con el óleo del Espíritu Santo, percibir en nuestro inteior un afan porque el amoroso fuego que experimentamos se haga un incendio de amor, para incendiar al mundo de amor. Nuestro llamado a la santidad y la evangelización es vivir ese fuego amoroso que buscar hacerse incendio, que buscar irradiar lanzando llamas de amor hacia los demás, iluminando la noche oscura de tantos con la luz de la fe, dando calor a todo aquel que podamos alcanzar desde la propia experiencia de encuentro personal con El, desde esa vida de ardor interior, de llama de amor que vive, que arde, que irradia. El corazón Inmaculado y amoroso de nuestra Madre, encendido en el fuego del amor del Espíritu divino, es nuestro aliento constante en nuestro camino."
"Para ayudar a cambiar este mundo tenemos que dejarnos acoger totalmente por el Señor Jesús para ver su luz encenderse en nuestros corazones y arder con el óleo del Espíritu Santo, percibir en nuestro inteior un afan porque el amoroso fuego que experimentamos se haga un incendio de amor, para incendiar al mundo de amor. Nuestro llamado a la santidad y la evangelización es vivir ese fuego amoroso que buscar hacerse incendio, que buscar irradiar lanzando llamas de amor hacia los demás, iluminando la noche oscura de tantos con la luz de la fe, dando calor a todo aquel que podamos alcanzar desde la propia experiencia de encuentro personal con El, desde esa vida de ardor interior, de llama de amor que vive, que arde, que irradia. El corazón Inmaculado y amoroso de nuestra Madre, encendido en el fuego del amor del Espíritu divino, es nuestro aliento constante en nuestro camino."

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